Las Cañitas, 30 de Noviembre de 1999
Queridos integrantes de “Locos por Las Cañitas”
Tengo el sumo agrado de enviarle unas pocas líneas, a fin de que Ustedes dispongan de ellas, y les den el uso que crean conveniente.
Yo soy vecino de Ustedes y siento por este querido barrio una admiración y respeto muy grande, razón por la cual me he inspirado para hacer esta modesta colaboración.
Sin más, los abraza
Augusto Perera
Arce 315 6º “C”
Tel. 4775-5067
Barrio Las Cañitas
Me he criado en Las Cañitas
fué en calle Santos Dumont,
que historia sin parangón
tenía un especial detalle
pues en medio de la calle
había un ombú que era amigo
del zorzal, su canto y nido;
yo allí de niño jugaba
y en carnaval se formaba
La Murga de “Los Pulidos”. Una gran tranquera había
frente al hospital militar,
Luis maría campos era igual
pero sin los departamentos,
al narrarlo estoy contento
miraba al futuro infinito,
no lo sueño y lo repito
era campo esos lugares
donde hoy viven los militares
y esa tierra era “El Campito”.
Mil novescientos cuarenta,
De ese año recuerdo todo
Había caballos de polo
Donde está el Colegio Armenio,
Seguro que no lo sueño,
Corría y daba mil brincos
El tranvia treinta y cinco,
Colgado o en asiento duro
Me llevaba hacia el laburo
Y el boleto era de cinco.
Esta canción la cantaba
Cuando en la murga salía
Como si fuera de día
Revoleaba el esqueleto,
Y solo estaba completo
Moviendo piernas y brazos
Y desarmado en pedazos
La locura se desataba,
Loco mi ropa ensuciaba
Mi vieja me daba un chancletazo.
“Nuestro director
se compró un auto Ford,
le faltan las cuatro ruedas
el asiento y el motor” DALE AL BOMBO SIN PIEDAD
Nos encontramos cantando
Con el bombo me acompaño,
Y así vamos celebrando,
Que lindo que ha sido este año.
Por eso estamos aquí
Celebrando como locos,
Muchos años aquí viví
Y es un barrio como pocos.
Feliz que se fue el invierno
La alegría es verdadera,
El árbol dá el brote tierno
Ya estamos en Primavera.
Y ya mi barrio está verde,
Verde color de abi¡undancia
Y consiguen envolverte
Entre esa verde fragancia. Y veo en la calle balcones
Flores, macetas con plantas
Y el gorjeo entre malvones
De un pajarito que canta.
Los “Locos por Las Cañitas”
Los corren con su garufa,
Al Diablo y a su maldito
Corte de horribles brujas.
Seguimos cantando alegres
Bombos, matracas y pitos
La Navidad y el Pesebre
Van a correr al Maldito.
La vamos a festejar
La llegada del milenio,
Por el vamos a quemar
Niuestro muñeco porteño.
Por eso así cantamos
Cual si fuera un torbellino
Y de esa forma alegramos
A todos nuestros vecinos.
Los Sábados vamos a estar
Y siempre a las dieciseis
Bailando en el boulevard
Moviendo el cuerpo y los pies.
Augusto
Barrio “Las Cañitas”
Recuerdo el año mil novescientos cuarenta, en el barrio “ Las Cañitas”. Han pasado 59 años; son muchos transcurridos desde esa fecha, y el barrio ha tenido fabulosos cambios, con sus calles actualmente pavimentadas y con edificios altos y majestuosos.
Yo era jovencito y me encantaba ir a sentarmesobre una tranquera ( como las de campo) que había en la vereda opuesta a la entrada del Hospital Militar Central. Allí yo me sentaba sobre la tranquera para ver pasar los autos, camiones y al tranvía 35, que rapidamente pasaba cargado de pasajeros. Tenía su parada donde actualmente hay un puesto de diarios y revistas.
Donde hoy se encuentran los edificios de departamentos de los militares, eran todos terrenos baldíos con cañaverales y yuyales y se extendían hasta Avenida Del Libertador, y en esa época fueron conocidos como “ El Campito”.
Desde Luis María Campos, por Santos Dumont en su primer cuadra con casas todas bajas, y en donde en este momento hay una agencia de automotores, se encontraba un stud de caballos de carrera de un señor Telma Míguez. A la mañana muy temprano, desfilaban los hermosos caballos de carrera, formando una larga hilera, dirigiéndose hacia los bosques de Palermo, donde los variadores (así se llamaban sus jinetes) los hacían trotar y galopar.
Siguiendo por Santos Dumont y llegando a Báez, sobre esa calle se encontraba una gigantesca palmera que todavía vive hoy, y donde actualmente hay una calesita y un depósito de plantas de un vivero. Detrás de esa palmera, había un muro que atravesaba la calle Báez, cerrándola. Detrás de esa pared se extendía “ El Campito”, que era el lugar elegido por los niños para remontar barriletes o jugar al “Vigilante y Ladrón”.
Trasladándonos por Santos Dumont y al llegar a la esquinda de Arce, en el mismo lugar donde se encuentra el Colegio República de Armenia, existía una caballeriza, que contaba con numerosos boxes, donde se alojaban muchos caballos de polo y a ese lugar lo identificaban como “ El Picadero”.
A cincuenta metros de la esquina mencionada, a la mitad de Santos Dumont, se encontraba plantado en medio de la calle un gigantesco ombú, árbol que era habitado con sus nidos por numerosos zorzales, calandrias y jilgueros y que en la mañana nos alegraban cuando entonaban una sinfonía de trinos.
También allí, cerca del ombú, se hacía la venta de caña, bebida que era traída en camiones en botellas y damajuanas.
En ese lugar los jóvenes y chicos formaban la murga “Los Pulidos”. La salida hacia Av. Del Libertador desde “ El Campito” desembocaba en el Hipódromo de Palermo, y en las Fiestas Patrias por esa avenida pasaba el desfile de marinos, militares y otras fuerzas, siendo una fiesta para el barrio y donde concurrían todos los vecinos a presenciar ese evento.
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